domingo, 20 de febrero de 2011

Capítulo 3: Mi país

Hora de la cena. Pelao' se encuentra con su familia y unos visitantes, cuando los mismos le muestran las fotos de sus vacaciones en la República Dominicana.

Monólogo interno.

"¿Eso? No, eso no es mi país. Ella es una extranjera cualquiera jugando pin pon en una playa cualquiera. Si te dijese que la foto es de una costa de Venezuela, ¿de cuál de los dos países sería? De ninguno.
Mi país comienza allí donde acaban los complejos turísticos; en las playas vírgenes rodeadas de un mar tranquilo y templado, transparente, tan transparente que te da miedo asomarte por vergüenza de que se reflejen tus pecados, tan bajito que te preguntas si hay algo más que la orilla. Se escucha, por supuesto, un merengue, o esa bachata que tanto suena mientras anima el partido de dominó que los señores del pueblo juegan, acompañados de su botella de ron: Brugal, Barceló, Bermúdez, son todos de casa. Y cómo no, los niños que pasan vendiéndote helados, los helados de bizcocho más sabrosos que he probado en mi vida, o los típicos ostiones. No hace falta decir que son todos de tez oscura y rasgos mulatos, no hay rubios ni pieles de algodón, lo nuestro es café y canela. Te detienes un momento y... ¡Qué rico el olor del coco de agua, delicioso, y más allá el olor de una dulce piña, y más allá el olor de un suculento mango, y más allá...!
Basta de buscar el ángulo adecuado para tomar el sol, no hace falta, él ya te encontrará. Incluso las frescas sombras de las palmeras se esconden cuando el astro mayor decide imponer su autoridad, y su encanto se esparce sobre el mar, que se calienta a su vera, y brilla como una novia que está siendo desvelada.
En mi país, aunque llegues solo terminas conociendo gente. Ya que la mayor parte del tiempo no hay energía eléctrica, si tienen una virtud es que son buenos acompañantes, siempre se han tenido que hacer compañía los unos a los otros. Sea la señora que fríe delante del mar los pescados frescos que le trae su marido, o sea el mismo espabilado que intenta alquilarte a precio de spa unos chaiselongues que posiblemente ni siquiera sean suyos, encontrarás un buen conversador, bueno no por la calidad de sus palabras, sino por lo mucho que habla.
Cierras los ojos y sigue ahí ese olor, esa música, ese calor, esa armonía...

Se equivoca, ése no es mi país."

Marzo del 2006.

No hay comentarios:

Publicar un comentario