Hora de almuerzo. Tres muchachos sentados alrededor de la mesa del comedor.
Pelao', la mayor de los hermanos, suspira.
- ¿Qué pasa? - Pregunta la más joven. Se encuentra inquieta y curiosa.
Pelao' - Te preocuparías.
- Dímelo.
P - Me acabo de entrar un bocado de pastelón en la boca, y no había acabado aún de masticarlo cuando ya había empezado a cortar un trozo de chuleta. Menuda falta de respeto hacia el pastelón. Es como si tú me estuvieses hablando y, sin haber acabado tu discurso, yo me girase a ver a otra persona esperando que empiece a hablar.
-Es sólo comida.
P - Es un ritual. Se supone que si me como el pastelón, estoy enfocada en el pastelón. Pero yo no, me serví el pastelón porque lo deseaba, y una vez lo tuve en la boca, ya no pensé más, y pasé mi mente a la chuleta, como si ya no tuviese nada en la boca que masticar. ¿Cuál es el punto de comerme el pastelón si no soy conciente de que lo estoy haciendo?
- El punto es comer, son alimentos.
P - Es arte. Fíjate bien, "arte culinario".
- Es una chuleta, no creo que eso sea arte culinario.- Se incorporó el hermano mediano.
P - Un pastelón es un plato elaborado, no es un simple alimento. Pero yo no lo aprecio, el trabajo y la espera que hay detrás quedan olvidados con tener un pedazo de chuleta delante.
- ¡Qué estrés para comer!
P - Al contrario, es el estrés lo que critico.
Por cierto, llevo dos días quemándome el paladar.
hahahaha tu no entiendes como estoy disfrutando esto, muy bueno dude, tendras que avisarme cuando hagas nuevas entradas
ResponderEliminarUhh, bienvenido!
ResponderEliminarGracias, te avisaré. Tu también tines blog?